Las columnas de Litfaß, de Morris y de Lorenzo Homar

«Recuerdo incluso que desde niño, cuando mi padre me llevó a España y vi las ‘columnas mauricias‘ de Barcelona, los carteles me llamaron la atención. Siempre me han parecido el arte público por excelencia.»

Lorenzo Homar Gelabert (1913-2004)*

Barcelona, c.1920. Estación de los ferrocarriles catalanes en Carrer Pelayo

Las «columnas mauricias» a que alude el artista puertorriqueño Lorenzo Homar en la cita anterior, son conocidas en francés como «colonne Morris», apellido del editor francés Richard Gabriel(1837-1914) y su padre, dueños de la Typographie Morris Père et Fils, quienes las introdujeron en la ciudad de Paris en 1868. La idea era disponer de un lugar para colocar los afiches publicitarios que empezaban a dominar la escena urbana de la capital francesa sin que afease los espacios públicos. La estructura proveía un marco para observar estos carteles además de servir a otros propósitos como lugar de almacenaje en su interior.

Estas emblemáticas columnas no fueron sin embargo idea original de los Morris sino de otro impresor y editor alemán, Ernst Litfaß (1816-1874), quien a mediados de siglo diecinueve las diseñó con ese mismo propósito de centralizar la publicidad. Su diseño consistió de un simple cilindro de metal con un remate ornamental.

Von Künstler: F. G. Nordmann - Künstler: F. G. Nordmann, PD-alt-100, https://de.wikipedia.org/w/index.php?curid=607439
Las columnas diseñadas por Ernst Litfass

El editor francés se apropió de la idea y la adornó con una cúpula en forma de cebolla al estilo de estructuras similares de la urbe parisina decimonónica como los pissoir o urinales públicos-donde también se colocaban pasquines y avisos públicos.

Las columnas de Morris se convirtieron en un ícono de la ciudad de Paris y fueron inmortalizadas por artistas como Jean Béraud(1849-1935), Eugène Atget(1857-1927), Brassaï(1899-1984) y Henri Cartier-Bresson(1908-2004) y en obras literarias como en este pasaje de En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann de Marcel Proust(1871-1922):

«Tous les matins je courais jusqu’à la colonne Morris pour voir les spectacles qu’elle annonçait. Rien n’était plus désintéressé et plus heureux que les rêves offerts à mon imagination par chaque pièce annoncée, et qui étaient conditionnés à la fois par les images inséparables des mots qui en composaient le titre et aussi de la couleur des affiches encore humides et boursouflées de colle sur lesquelles il se détachait.» **

Colonne Morris, Eugène Auget, Paris, 1910
Colonne Morris, Eugène Auget, Paris, 1910

Una hermosa fotografía del artista rumano-francés, Brassaï, seudónimo de Gyula Halász (1899-1984), de las columnas Morris puede verse en el siguiente enlace del Metropolitan Museum: La Colonne Morris dans le Brouillard, Brassaï, 1932

Jean_Béraud,_Parisian_Street_Scene
Escena parisina, Jean Béraud (1849–1936), c.1885, Colección Met Museum

La mayor parte de estos afiches fueron comisionados a artistas del calibre de Toulouse Lautrec y Pierre Bonnard, entre otros. Son también muy conocidos los realizados por A. M. Cassandre y Capiello. Interesaba que fuesen atractivos a la vista del transeúnte y que el mensaje pudiese leerse con claridad.

La popularidad de estas columnas publicitarias se extendió a otras ciudades europeas como Barcelona donde Homar las vió cuando niño. El interés que estos afiches despertaron en él lo llevaría en su trayectoria artística a realizar una cantidad significativa de ellos. Era un arte que manejaba con un gusto impecable tanto en su diseño como en su factura. Entusiasmo que compartió con varios de sus compañeros artistas y que sin duda se convirtió en un género importante dentro del arte puertorriqueño.***

Taller de Artes Gráficas, Instituto de Cultura Puertorriqueña, c. 1960
Fotografía suministrada por el Archivo General de Puerto Rico-Instituto de Cultura Puertorriqueña.

El Taller de Artes Gráficas del Instituto de Cultura Puertorriqueña que Lorenzo Homar dirigió entre 1955-1970, realizaba exposiciones de lo producido en el taller y para una de éstas se construyó una columna con un hermoso remate en forma de cúpula. En ella se fijaron varios de los carteles producto del taller, afiches que en su mayoría anunciaban igualmente obras de teatro, exposiciones y conciertos. Aparece también en una exposición individual del artista en 1960 con el mismo propósito de exhibir sus carteles.

Exhibición del artista Lorenzo Homar en el Antiguo Casino de Puerto Rico (entonces sede del ICP), 1960.
Fotografía suministrada por el Archivo General de Puerto Rico-Instituto de Cultura Puertorriqueña.

En una charla sobre el cartel puertorriqueño que ofreció Homar en el Museo de Arte de Ponce (13 de abril de 1978) mencionó el uso de estas columnas. Habló del diseño que él y el artista Rafael Tufiño realizaron como parte de una propuesta a los municipios de la isla: «En Puerto Rico nunca tuvimos lugares especiales donde fijar carteles como en tantas ciudades de Estados Unidos, Europa, América Latina y ciudades de África y Asia…Años atrás, Rafael Tufiño y yo diseñamos y hasta construimos un kiosko o cilindro con su cúpula y todo para establecerlos en las plazas públicas para colocar carteles. Lo ideamos funcional para complacer a los municipios y conseguir su respaldo, así se podrían guardar en su interior mapos, escobas,…, en fin los utensilios de limpiar plazas públicas. A su alrededor cabían unos 48 carteles de formato de 26″ x 18″. Tratamos de interesar al gobierno y principalmente turismo. Nos trataban bien pero no ocurrió nada.»

Lorenzo Homar frente a una columna Morris cerca del Théâtre de l’Odéon, Paris, marzo 1968.
Foto suministrada por Susan Homar.

*Ramírez, Mari Carmen. «Arte y tradición del cartel en Puerto Rico. Conversación con Lorenzo Homar» En El cartel en Puerto Rico 1946-1985, 32-48. San Juan de Puerto Rico:Museo de Historia, Antropología y Arte, Universidad de Puerto Rico, 1985.

** «Todas las mañanas corría yo hasta la columna Morris para ver los anuncios de espectáculos. Nada era más desinteresado y feliz que los sueños ofrecidos a mi imaginación por cada una de aquellas obras, condicionadas a la vez por las imágenes inseparables de las palabras que componían el título y por el color de los carteles, aún húmedos y abotargados de cola, en los que este resaltaba.”

**Tió, Teresa. El cartel de Puerto Rico. México:Pearson Educación, 2003

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *